A punto de renovar hasta 2030, el hijo del técnico debe confirmar su impactante irrupción en el Atlético de Madrid el curso pasado

Giuliano Simeone (22 años) comenzó esta temporada bajo una presión distinta a la anterior, en la que tuvo que demostrar que su inclusión, primero en el plantel y después en el once titular, no era un caso de nepotismo que pudiera afectar tanto al rendimiento del equipo como a la convivencia en el vestuario. De lo primero se ocupó él mismo con sus prestaciones; en lo segundo contó con la colaboración de Koke y Antoine Griezmann, que le apadrinaron. “Nadie le ve ya como el hijo del entrenador, se ha ganado el respeto. Disipó las dudas muy rápido y eso vino bien a todos”, advierten fuentes del Atlético próximas al vestuario. “Tiene una buena relación con sus compañeros y eso es lo que más contento me deja en el trayecto que acompañamos como padre e hijo”, expresó Simeone después de una brillante actuación ante el Sevilla.

El encaje de Giuliano también le ha valido para que su renovación hasta 2030 esté a punto de cerrarse después de, al menos, tres reuniones con sus representantes desde que empezara la temporada. “Está haciendo muchos méritos para ser considerado un jugador importante en la plantilla. A partir de ahí buscaremos esa situación, hablaremos con el jugador, con sus agentes cuando consideremos que sea oportuno”, anunció recientemente Mateu Alemany, director del fútbol profesional masculino del Atlético