Los guardianes de la revolución siguen el rastro del militar a la fuga y las autoridades de Teherán ofrecen una recompensa de 57.000 euros por pistas sobre su paradero
El navegante del caza F-15 de Estados Unidos derribado el viernes sobre el suroeste de Irán lleva más de 24 horas en paradero desconocido a pesar de la ingente operación de búsqueda lanzada por el Pentágono. El piloto pudo ser rescatado en la tarde del mismo viernes por helicópteros Black Hawk de su país. La búsqueda del aviador estadounidense del mismo aparato continúa contra el reloj. Tanto por parte de Teherán, deseoso de capturar a un militar que les otorgaría una fenomenal baza de negociación, como por parte de las fuerzas estadounidenses ―respaldadas por las israelíes―, ansiosas de impedírselo, poner a salvo al militar y evitar lo que podría convertirse en una crisis catastrófica para Washington. Mientras tanto, el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, aumenta la presión al recordar que el lunes vencerá el plazo que ha dado al régimen teocrático para llegar a un acuerdo de paz o “desatar el infierno” contra el país.
La misión de búsqueda ha entrado este sábado en su segundo día, después de que el viernes las fuerzas estadounidenses consiguieran rescatar al piloto del avión caza derribado sobre territorio iraní, el primero que Teherán conseguía abatir en sus cielos. Horas más tarde cayó un segundo avión, un A-10 Warthog, alcanzado también según Irán por sus proyectiles, aunque en ese caso el piloto, el único tripulante, consiguió ponerse a salvo. También fue alcanzado un helicóptero Blackhawk que, como el A-10, participaba en la misión de rescate, pero el aparato pudo regresar sin demasiados problemas.













