El castrismo, en plenas negociaciones con Estados Unidos, no informa si hay presos políticos entre los beneficiados, cuya salida reclama Washington y organizaciones internacionales
Un día después de anunciar una excarcelación masiva de presos, los primeros indultados por el castrismo salían este viernes de una cárcel al este de La Habana. Algunos gritaban de alegría, mientras otros se lo tomaban con más serenidad, pero sin soltar una hoja de papel que confirmaba el indulto. “Esto prueba que están abiertos a todo”, comentó uno de los liberados a la agencia Reuters, que constató que la decena de presos liberados en esta prisión de las afueras de la capital estaban cumpliendo condena por delitos comunes, como robo o soborno. La gran pregunta sigue siendo cuántos de los 2.010 indultados corresponden a cuestiones políticas, una tipología de presos que, según las organizaciones internacionales, asciende a cientos en las cárceles cubanas. El Gobierno, como ha sido habitual en otros procesos parecidos durante estos años, no ha confirmado ni la identidad ni el perfil de los liberados.
El indulto masivo llega en plenas negociaciones abiertas entre La Habana y Washington y apenas una semana después de que Donald Trump diera una primera señal de flexibilización de la asfixia petrolera impuesta hace tres meses. Estados Unidos no ha reaccionado públicamente al anuncio del jueves, pero fuentes oficiales reconocieron a Reuters que “no está claro cuántos presos políticos serán liberados, si es que hay alguno. Seguimos pidiendo la liberación inmediata de los cientos que permanecen detenidos injustamente”.













