El pontífice ha lanzado un llamamiento a la paz y ha criticado la instrumentalización de la religión
Durante sus primeras celebraciones de estas festividades, las más importantes para los cristianos, el pontífice estadounidense ha mostrado un estilo sobrio y de perfil bajo, evitando nombrar conflictos o líderes concretos, pero ha transmitido mensajes cargados de simbolismo. La solidaridad con los oprimidos, la manipulación del poder o la importancia de la paz y la fraternidad humana han sido algunos de los temas más repetidos en sus intervenciones....
En la homilía del pasado Domingo de Ramos, que abre las celebraciones de la Semana Santa, el Papa advirtió sobre la instrumentalización de la fe. “Dios rechaza la guerra, nadie puede utilizarle para justificar el enfrentamiento, no escucha la oración de quienes hacen la guerra y la rechaza”, señaló.
En la misa de la noche del Jueves Santo, que se celebró en la Basílica de San Juan de Letrán, volvió a insistir en este concepto y citando unas palabras del Papa Benedicto XVI criticó que “siempre estamos tentados a buscar un Dios que ‘nos sirva’, que nos haga ganar, que sea útil como el dinero y el poder. En cambio, no comprendemos que Dios, en efecto, nos sirve, sí, pero con el gesto gratuito y humilde de lavar los pies”.
















