Unos 2.000 buques mercantes y cerca de 20.000 marineros permanecen atrapados por el bloqueo de Irán

El Reino Unido ha comenzado a sufrir en su propia economía los efectos del bloqueo iraní del estrecho de Ormuz. Después de que Donald Trump se desentendiera de los problemas derivados en ese paso marítimo por la guerra en Oriente Próximo, la ministra británica de Exteriores, Yvette Cooper, ha logrado reunir por vía telemática a representantes de cerca de 40 países para comenzar a estudiar los mecanismos diplomáticos o económicos a su alcance para reabrir el tráfico del canal por el que circula una quinta parte del crudo mundial.

Cerca de 2.000 buques permanecen atrapados en la zona, y casi 2.000 marineros siguen retenidos. En las últimas 24 horas, ha dicho Cooper al resto de países, solo han cruzado el estrecho unas 25 embarcaciones. En un día normal, suelen atravesarlo cerca de 150.

La ministra ha acusado a la “irresponsabilidad” de Irán respecto a países que nunca han estado implicados en el conflicto originado por Estados Unidos e Israel de estar afectando negativamente en los precios de las hipotecas o de la gasolina de los surtidores. “Está golpeando a la seguridad económica global, y el Banco Mundial calcula que este ataque iraní sobre el estrecho puede acabar empujando a nueve millones de personas en todo el mundo hacia una situación de inseguridad alimentaria”, ha denunciado Cooper.