El gasto asociado a la dana, la menor liquidación del sistema de financiación y un crecimiento de los desembolsos superior al de los ingresos empeoraron el saldo de la Administración regional

España logró cumplir con sus compromisos presupuestarios en 2025, pese a que no todas las Administraciones públicas mejoraron su saldo. Las comunidades autónomas han sido el subsector donde el desfase entre ingresos y gastos más aumentó el año pasado, llegando a multiplicarse casi por dos: pasó de suponer un 0,2% del PIB en 2024 a engordar hasta el 0,39%. O, lo que es lo mismo, de ampliar sus númer...

os rojos de los 3.235 millones a los 6.650. Todo ello en un contexto enrarecido en materia de estabilidad presupuestaria, pues en los últimos años el Congreso ha tumbado en repetidas ocasiones la senda fiscal del Gobierno en la que se establecen los objetivos de déficit y deuda que tienen que respetar las comunidades cada ejercicio.

La instantánea se mitiga algo si se excluye el gasto asociado a la dana, considerado extraordinario a todos los efectos —Bruselas no lo computa a la hora de evaluar la apertura de un procedimiento por déficit excesivo— y concentrado en su mayoría en la Comunidad Valenciana. Restada esta partida, que supuso una factura de casi 1.600 millones el año pasado, el agujero en las cuentas regionales se quedaría en un 0,3% del PIB, según los datos de cierre anual de la ejecución presupuestaria que el Ministerio de Hacienda publica y envía a la Comisión Europea cada finales de marzo.