El desfase contabilizado entre ingresos y gastos públicos está tres décimas por debajo de lo comprometido con Bruselas

España ha vuelto a cumplir con los objetivos fiscales. El déficit público cerró 2025 en el 2,2% del PIB, por debajo de lo pactado con Bruselas, con quien el Gobierno se había comprometido a un desfase máximo del 2,5%. En términos absolutos, la cifra se corresponde a 36.780 millones, un descenso de casi 9.000 millones comparado con el ejercicio previo. Incluyendo el gasto asociado a la reconstrucción tras la dana, el desequilibrio sube al 2,4%, aun así por debajo del objetivo.

La ya exministra de Hacienda, María Jesús Montero, adelantó hace dos semanas que España había cumplido con el objetivo de déficit fijado para 2025. “Pocos podían imaginar que era posible lograr este hito sin aplicar ningún recorte cuando el déficit alcanzó el 10% en plena pandemia”, dijo en un encuentro informativo organizado pocos días antes de que abandonara sus cargos en el Gobierno —Arcadi España ha tomado las riendas del ministerio y Carlos Cuerpo de la vicepresidencia primera— para concurrir a las elecciones andaluzas del próximo mayo.

La pandemia dejó profundamente trastocadas las finanzas públicas españolas. La ratio de déficit sobre el PIB, es decir el saldo negativo entre gastos e ingresos públicos, se disparó de un plumazo en 2020 y llegó a rozar el 10%. El alza con respecto al año previo superó los seis puntos porcentuales, resultado del cañonazo de recursos desplegados para contener el impacto social y económico de la covid. A partir del año siguiente, el desfase se ha ido reduciendo a marchas forzadas, más bien gracias a la subida de los ingresos que al desahogo en el gasto.