Contenedores en el puerto de Hong Kong. EFE/EPA/Jerome Favre
Bangkok (EFE).- Los problemas de abastecimiento energético derivados de la guerra de Irán han llevado a muchos países de Asia a acercarse a Rusia o a reforzar sus lazos con Moscú, como es el caso de India y China, para la compra de petróleo y gas, revirtiendo la tendencia que hace poco buscaba EE. UU.
Como principal destino del combustible que llega de los países del golfo Pérsico y atraviesa el problemático estrecho de Ormuz (entre el 84 % y el 90 % del petróleo y cerca del 83 % del gas natural licuado), Asia intenta amortiguar los problemas de suministro y la subida de precios dentro de sus fronteras.
Con un aumento del 55 % en el primer mes de guerra del barril de brent, de referencia en Asia, los países del continente buscan salidas: si bien Irán va permitiendo el paso a buques de países de la región que considera neutrales, la problemática de los envíos continúa.
La opción de Rusia cobró aún más fuerza desde que el 12 marzo el Departamento del Tesoro de EE. UU. autorizó la compra temporal de petróleo ruso en tránsito a fin de contener la escalada de precios.










