Una revisión de 128 estudios sobre este popular vendaje neuromuscular revela efectos limitados y temporales

Tiras rosas, celestes, verdes o moradas adheridas a la piel, tan coloridas como famosas, se han convertido en un símbolo de la recuperación deportiva desde que se popularizaran en los Juegos Olímpicos de Pekín en 2008. Una investigación sobre este vendaje neuromuscular, conocido como kinesiotaping o KT, ha puesto en duda una vez más la solidez de su eficacia clínica. De acuerdo con los investigadores de la Universidad de Medicina Tradicional China de Guangzhou (GZUCM), autores del

m/content/early/2026/03/23/bmjebm-2025-114067" target="_blank" rel="noreferrer" title="https://ebm.bmj.com/content/early/2026/03/23/bmjebm-2025-114067" data-link-track-dtm="">estudio que se publica este miércoles, el kinesiotaping puede ofrecer cierto alivio del dolor de forma inmediata, pero su utilidad sigue siendo “altamente incierta”.

El trabajo, que ha analizado 128 estudios en los que participaron 15.800 personas, ha demostrado que sus beneficios son mínimos, que cuenta con poca evidencia científica y ha denunciado la falta de consistencia entre estudios que lo han investigado con anterioridad.

Los resultados fueron obtenidos a partir de 29 tipos de afecciones musculoesqueléticas evaluadas en distintos periodos terapéuticos y demuestran que las tiras pueden reducir el dolor de forma inmediata, así como mejoras en la capacidad de moverse o efectuar actividades justo después de una intervención.