El director ejecutivo de la Coalición para las Innovaciones en Preparación ante Epidemias advierte del peligro de la inteligencia artificial y el biodiseño para la salud global y aboga por dialogar e informar a quienes recelan de las vacunas
El mundo no está hoy mejor preparado para una pandemia que antes de la covid-19. Al contrario, el riesgo es mayor. Con esta advertencia, Richard Hatchett, director ejecutivo de la Coalición para las Innovaciones en Preparación ante Epidemias (CEPI, por sus siglas en inglés), resume el momento actual de la salud global. El epidemiólogo estadounidense acaba de pasar por Madrid para presentar la nueva estrategia de esta alianza internacional, creada en 2017 para acelerar el desarrollo de vacunas frente a amenazas infecciosas emergentes. Su organización impulsa, entre otros objetivos, la llamada misión de los 100 días: reducir a poco más de tres meses el desarrollo de vacunas frente a un nuevo patógeno.
Desde la capital de España, uno de los países que financian la CEPI y de los pocos gobiernos que mantienen su compromiso con la salud global en un contexto de recortes, Hatchett defiende que invertir ahora en preparación no es una opción, sino una necesidad estratégica: no hacerlo equivale a “acumular una deuda” que se pagará con más muertes, mayor impacto económico y crisis más largas cuando llegue la próxima pandemia, que considera “inevitable”.






