El binomio italiano encadena cinco victorias consecutivas, tres para arrancar el año, y nadie en el ‘paddock’ duda ya de la superioridad técnica la fábrica de Noale
Hace poco más de un año, en los estudios televisivos de Sky en Milán, Aprilia presentó el proyecto más ambicioso de su historia en MotoGP. Nueva alineación de pilotos y nuevo director técnico, y todos los focos centrados en el flamante campeón del mundo Jorge Martín, que se llevó el número uno logrado con la Ducati hasta la fábrica de la vecina Noale. En segundo plano,...
más comedidos en su actitud y palabras, se escondían las dos piezas clave que mejor explican el momento dulce que vive la marca del grupo Piaggio: por un lado, Marco Bezzecchi, que acababa de abandonar el nido de la academia de pilotos de Valentino Rossi; por otro, el ingeniero Fabiano Sterlacchini, antigua mano derecha del gurú técnico de la categoría reina, Gigi Dall’Igna.
El piloto riminés es ahora líder del certamen, mientras el técnico puede presumir de haber coordinado la gestación de la máquina más innovadora de la actual parrilla. Después de tres grandes premios, el sorpasso de las Aprilia sobre las Ducati es reconocido por la inmensa mayoría del paddock, si bien desde el garaje de los italianos todavía quieren esperar a finales de abril, en Jerez, para proclamar a los cuatro vientos que van a por su primer título en la categoría reina. “Tenemos dos pilotos extraordinarios y una moto extremadamente competitiva. Estoy muy satisfecho con esta demostración de la sinergia que existe entre el trabajo realizado en Noale y los circuitos. Sin duda, esto nos da todavía más motivación y resolución a la hora de seguir desarrollando la moto”, comentaba Massimo Rivola, máximo responsable de la tropa, desde Texas.









