El binomio italiano acaricia el podio en el campeonato del mundo después de un año marcado por las lesiones de Jorge Martín y el desarrollo en solitario
Si algo queda claro y meridiano en este cierre de campaña en MotoGP es que las fábricas italianas y europeas siguen mandando con autoridad en la élite del motociclismo. A pesar del esfuerzo de los japoneses, solo una moto resiste dentro del Top 10 de la categoría reina, noveno el campeón de 2021 Fabio Quartararo con la Yamaha y los demás en un páramo. En otro planeta sigue Ducati, con seis títulos de constructores consecutivos, aunque sus vecinos de Noale están cada vez más cerca. Con un inspirado y bregante Marco Bezzecchi a la cabeza, Aprilia ha ido recortando décimas a las Desmosedici GP. Este fin de semana, la RS-GP fue la más rápida a una vuelta y en el global de la carrera, con una victoria inapelable del riminés en la montaña rusa de Portimao que deja al binomio italiano a dos puntos de confirmar la tercera plaza en la clasificación del campeonato.
La caída de Pecco Bagnaia, en otra jornada aciaga para el tricampeón del mundo, terminó de allanar el paso al frente en la tabla de Bez y Aprilia, que ha firmado ya su campaña más victoriosa entre los grandes, con dos triunfos del italiano y otro del madrileño Raúl Fernández, del equipo cliente Trackhouse. La ascensión de piloto y máquina cortará en Valencia dos campañas consecutivas de plenos de las Ducati en el podio del certamen. Con ocho podios en domingo, y otros cuatro triunfos y ‘pole position’ el sábado, los rivales italianos se frotan las manos pensando en 2026. “Vamos a divertirnos”, aventuraba Massimo Rivola, máximo responsable del proyecto.










