La paciente, tetrapléjica, se autoinyectó con los ojos el fármaco letal. El caso vuelve a poner presión al Parlamento para aprobar una ley sobre la eutanasia

Tras una larga batalla judicial que ha durado más de dos años, Libera –nombre ficticio–, una mujer italiana de 55 años que padecía esclerosis múltiple y había quedado tetrapléjica, murió el miércoles por suicidio asistido realizado con el apoyo de una máquina especial que se activó con la mirada de

psicologica.html" data-link-track-dtm="">la enferma para suministrarle un fármaco letal.

La historia de esta mujer ha reabierto el debate sobre el suicidio asistido en Italia. En el país transalpino la eutanasia no es legal. Se contempla, en cambio, el denominado suicidio asistido, solo en determinados casos. Esta práctica implica que un médico prepara el medicamento mortífero y el paciente lo toma por sí mismo, es decir, un profesional ayuda, pero no provoca la muerte directamente.

El caso de Libera era complejo, porque ella misma no podía aplicarse o tomar directamente el fármaco. Por eso, finalmente se ha utilizado una máquina que se activaba con la mirada y que el Consejo Nacional para la Investigación (CNR) había construido y probado específicamente para ella. La semana pasada recibió la autorización del tribunal de Florencia para realizar el procedimiento, después de una batalla en los tribunales que ha durado dos años.