El Museo Universidad de Navarra exhibe el trabajo del artista gallego, imágenes que revelan fragmentos de historia que habían quedado invisibles, recuperando su presencia

Desde sus inicios, la práctica de Nicolás Combarro (A Coruña, 1979) ha estado marcada por un interés constante en la arquitectura entendida no como forma física, sino como un espacio cargado de memoria y connotaciones históricas. El artista se detiene en lugares que suelen pasar inadvertidos, entornos en desuso, construcciones inacabadas, o en transformación, que somete a distintas maneras de intervención. A través de la iluminación, el color o la acción escultórica, estos espacios son reconfigurados visualmente, revelando capas de significado que transforman su percepción y los s...

itúan en un nuevo plano de lectura para el espectador.

Estas preocupaciones reverberan en su trabajo más reciente, Materia del silencio, en el cual el fotógrafo se adentra en la investigación de los campos de concentración diseñados por los regímenes de España y Francia entre 1936 y 1947. Fue en el marco de la residencia artística Tender Puentes en el Museo Universidad de Navarra donde Combarro encontró dos fotografías de Agustí Centelles que marcaron el inicio del proyecto. Habían sido realizadas en el campo de Bram, en la ciudad francesa de Carcasona, en 1939. “En Francia se denominaban campos de internamiento administrativo, pero los internos españoles los llamaban campos de concentración”, señala el artista, quien establecerá un diálogo con estas imágenes en busca de otros espacios que apenas habían sido documentados y, en muchos casos, quedaron borrados del paisaje, al margen del relato histórico.