Una antigua modelo relata en entrevista con el diario ‘O Globo’ lo que vio en un vuelo entre París y Nueva York en 2002
En medio del escándalo Epstein y sus mil derivadas, escasean los testimonios de primera mano. Por eso el de la brasileña Amanda Ungaro resulta especialmente interesante y relevante. Cuando era una adolescente de 17 años, una aspirante más a emprender una carrera internacional en las pasarelas, hizo un viaje París-Nueva York en el avión privado del pederasta Jeffrey Epstein, apodado como Lolita Express. “Había como unas 30 chicas en el avión. Me pareció muy raro. Parecían más estudiantes que modelos, no tenían el perfil de las modelos”, ha contado Ungaro en una entrevista con el diario O Globo. Muchas tenían entre 14 y 15 años, según el periódico carioca.
Ungaro estaba en aquel vuelo de la mano de su agente, el francés Jean-Luc Brunel, señalado como el ojeador del pederasta en Brasil. Era 2002 y ella no tenía idea de quién era Epstein, nunca había oído hablar de él ni se habían cruzado. La brasileña describe algunas escenas que presenció: “Algunas se sentaban en su regazo, cerca de él, jugando”. Junto a él, estaba Ghislaine Maxwell, que “parecía muy a gusto”. Ella cumple condena como cómplice de los delitos del pederasta.







