El dirigente opositor venezolano exiliado en España asegura que la prioridad tiene que ser reclamar elecciones. Quisiera regresar “lo antes posible”, pero afirma que todavía no se dan las condiciones
Cuando Leopoldo López (Caracas, 54 años) estaba recluido en la cárcel de Ramo Verde, tenía una fantasía recurrente. “En algún momento esa mazmorra tendría que convertirse en un museo de la memoria”, recuerda el dirigente opositor venezolano, que pasó más de tres años en esa prisión acusado de alentar
014/02/14/actualidad/1392405530_996745.html" target="_blank" rel="noreferrer" title="https://elpais.com/internacional/2014/02/14/actualidad/1392405530_996745.html" data-link-track-dtm=""> las protestas de 2014 contra el Gobierno de Nicolás Maduro. Más de una década después, cree que ese momento se acerca, aunque el proceso de transición que comenzó el pasado 3 de enero con la captura de Nicolás Maduro todavía está en ciernes.
López ha vivido más alejado de los focos desde que se refugió en España en 2020, pero nunca se ha apartado del núcleo central de la coalición de fuerzas antichavistas que hoy lidera María Corina Machado. En entrevista con EL PAÍS, defiende la necesidad de que todos los actores de la oposición presionen para fijar un calendario electoral que, en pleno tutelaje de Donald Trump, aún no se vislumbra en el horizonte.






