El dirigente opositor cercano a María Corina Machado sostiene que ya está en marcha una transición política y que el chavismo ha perdido capacidad para imponer condiciones

Juan Pablo Guanipa, uno de los dirigentes más perseguidos por el régimen chavista, cuenta que, de los 260 días que pasó en la cárcel, los primeros 21 fueron particularmente infernales. Estuvo en una celda de 3x3 metros en la sede de la Policía Nacional Bolivariana de Maripérez, al norte de Caracas. La recuerda como una ergástula inmunda: calcinante de día, helada de noche, sin inodoro ni agua corriente, infestada de zancudos. Le pusieron un uniforme y pasó 21 días sin bañarse.

Tras ese período, afirma, el director del penal accedió a mejorarle las condiciones de reclusión. Le permitieron recibir comida de su familia, libros y salir al patio a tomar sol. En la cárcel, Guanipa se impuso una rutina para organizar el tiempo en cada rincón de la celda, con un cronograma de tareas que lo llevó a hacer ejercicios anaeróbicos por primera vez en su vida.

Abogado egresado de la Universidad del Zulia, Guanipa (Maracaibo, 61 años) es un político formado en el humanismo cristiano y hoy uno de los dirigentes nacionales de Primero Justicia. Suele recibir elogios por su firmeza y su aplomo frente al chavismo. En los últimos años ha encontrado una coincidencia de propósitos con María Corina Machado, y desde 2022 es uno de sus colaboradores más estrechos.