Los gestores contemplan la capacidad de desdecirse del mandatario en sus escenarios del conflicto en Oriente Próximo y han rehuído hasta ahora del catastrofismo

James Carville, uno de los principales asesores políticos del presidente Clinton, dejó para la posteridad una de las frases más proféticas del segundo mandato de Donald Trump: “Antes pensaba que, si existiera la reencarnación, me gustaría volver como presidente, Papa o como una estrella de béisbol. Pero ahora me gustaría volver como el mercado de bonos. Se puede intimidar a todo el mundo”. El presidente de Estados Unidos ha vuelto a dejar negro sobre blanco este lunes que, ante la presión del mercado de bonos o de renta variable, es capaz de retractarse. Algo que ya hizo hace un año tras la imposición de elevados aranceles a sus principales socios comerciales y que ha vuelto a hacer pese al ultimátum dado a Irán para que reabriera el estrecho de Ormuz.

Desde el inicio de los ataques conjuntos de Estados Unidos e Israel a Irán hasta el pasado viernes, el S&P 500 había corregido un 5,4% —por un 9% que recortaba el Ibex 35 y un 10,4% del Euro Stoxx 50—. El barril de petróleo brent, de referencia en Europa, había escalado un 55%, llegando a acariciar los 120 dólares por barril, y el castigo a la deuda estadounidense se había centrado en los plazos más cortos: el bono a dos años rozó el 4% este lunes, un nivel no visto desde el pasado mes de julio. La perspectiva de que la escalada del precio de los combustibles desembocara en una subida de la inflación que forzara el cambio de paso de la Reserva Federal estaba ya siendo descontada por los operadores, que el viernes pasado contemplaban ya que el banco central subiera tipos entre 25 y 50 puntos básicos a lo largo del año. El ultimátum de 48 horas dado por Trump para la reapertura de Ormuz o el inicio de ataques contra instalaciones energéticas iraníes y la réplica de Teherán justificaban un nuevo lunes negro en los mercados que el presidente estadounidense se encargó de borrar de un plumazo al anunciar una tregua de cinco días y reconocer conversaciones con líderes iraníes.