La aseguradora japonesa Nippon Life reclama daños y perjuicios por los argumentos legales “erróneos” que la inteligencia artificial dio a una antigua clienta que les demandó
El uso de la inteligencia artificial (IA) para resolver dudas de cualquier índole se ha consolidado como una herramienta habitual en la sociedad. Sin embargo, expertos y estudios en materia han alertado de contrastar la veracidad de las respuestas. En el ámbito legal, como en otros muchos, el uso de herramientas de IA generativas puede conllevar riesgos significativos, como la invención de jurisprudencia o confusión en la aplicación de normativas. Esto mismo es lo que ha llevado a la aseguradora japonesa Nippon Life Insurance a demandar a OpenAI, el desarrollador de ChatGPT, y reclamar más de 10 millones de dólares (unos 8,64 millones de euros al cambio actual) por ofrecer asesoramiento legal a un antigua beneficiara de una póliza de seguros que decidió reabrir un pleito, pese a haber firmado previamente un acuerdo que impedía dicha acción.
La demanda, con fecha del pasado 4 de marzo y consultada por este periódico, se ha presentado ante el Tribunal del Distrito Norte de Illinois y acusa a la compañía de Sam Altman de intervenir ilícitamente en sus contratos, ejercer la abogacía sin la autorización estatal y abuso de proceso. El escrito afirma que, a través de sus respuestas, ChatGPT asesoró a una usuaria a la que indujo a incumplir un contrato y promover otros litigios sin fundamento.






