El real decreto del Gobierno es regresivo en el descuento a los carburantes, pero incluye medidas importantes para la transición energética

El escudo social que el Gobierno ha preparado para paliar las consecuencias económicas de la guerra en Oriente Próximo

"">tiene en la energía su principal capítulo. Las medidas fiscales aprobadas, que ascienden a 5.000 millones en descuentos tributarios, siguen la estela de las aplicadas en otras crisis energéticas. Sus efectos son conocidos. Sólo hay que revisar el informe de la Airef que analiza los impactos del descuento de 20 céntimos por litro de gasolina cuando Putin invadió Ucrania para comprobar que son medidas regresivas que benefician más a quienes menos lo necesitan, que suelen revertir en mayores beneficios para las petroleras y, sobre todo, que van en la dirección equivocada. Se podrá aducir que es una primera reacción, un poner pie en pared para paliar las consecuencias de una crisis que aún no se sabe hasta dónde llegará, pero bien es cierto que el conocimiento adquirido podría llevar a medidas más quirúrgicas.

Con todo, el análisis de este escudo energético debe completarse con las decisiones a largo plazo, que han pasado más desapercibidas en el debate público y que son las realmente transformadoras. El Real Decreto Ley 7/2026 plantea medidas sobre transición energética con novedades importantes.