El Ejecutivo no descarta aprobar el martes rebajas paliativas para los sectores más golpeados por la subida de los carburantes, pero no llevará el real decreto
El Gobierno de coalición se concede unos días más de margen antes de activar el primer paquete de medidas para amortiguar el impacto económico que empieza a provocar en España la guerra desatada en Oriente Próximo. El Ejecutivo trabaja en un plan de respuesta que
e-con-las-reglas-actuales-de-bruselas.html" target="_self" rel="" title="https://elpais.com/economia/2026-03-13/el-gobierno-aleja-un-escudo-fiscal-amplio-incompatible-con-las-reglas-actuales-de-bruselas.html" data-link-track-dtm="">incluirá medidas fiscales, energéticas y sociales, pero ha optado por aplazar más allá del Consejo de Ministros del próximo martes la aprobación del grueso de iniciativas. Para ello necesitará un real decreto (o varios), que debe ser convalidado posteriormente por el Congreso en el plazo de un mes, lo que obliga al Gobierno a recabar todos los apoyos posibles para asegurarse la luz verde.
La Moncloa quiere evitar precipitarse en un contexto muy cambiante, marcado por la inestabilidad y los continuos vaivenes que llegan desde la Casa Blanca. La escalada bélica tras el ataque de Estados Unidos e Israel sobre Irán ya empieza a dejar huella en la economía española, pero por ahora lo hace de forma limitada. A diferencia de lo ocurrido tras el estallido de la guerra de Ucrania, en 2022, el impacto se concentra de momento en los carburantes, cuyos precios se han disparado en apenas una semana. Mientras tanto, los precios de la luz y los alimentos ofrecen cierta tregua, lo que en el Ejecutivo interpretan como una señal de que todavía hay margen para calibrar la respuesta. A eso se le añade que el Consejo Europeo reunirá a los máximos mandatarios europeos el 19 y 20 de marzo, a finales de la semana que viene y tan solo dos días después del próximo Consejo de Ministros.







