La negociación de crudo mueve diariamente medio billón de dólares, en un complejo engranaje en el que el intercambio físico de barriles se mezcla con la especulación financiera

El cierre del estrecho de Ormuz está teniendo un impacto obvio sobre el precio del petróleo. Desde el momento en que ha quedado bloqueado el paso por el que cada día circulaban 20 millones de barriles de crudo, se ha impuesto la ley de la oferta y la demanda y los precios se disparan a nivel mundial. El encarecimiento del oro negro y de sus derivados, fundamentales para la...

vida diaria como la gasolina o el diésel, impacta en todos los rincones del globo, también en el bolsillo de los ciudadanos de países productores y exportadores muy alejados del golfo Pérsico.

Solo una mínima parte del petróleo que atraviesa Ormuz se destina al mercado estadounidense, alrededor del 2%. Pero el hecho de ser el principal productor de petróleo del mundo no libra ni mucho menos a Estados Unidos de sufrir el alza de precios, donde el precio del diésel ha superado los 5 dólares el galón (equivalente a 3,8 litros), máximos de 2022. El coste del petróleo está sujeto no solo a la implacable ley de oferta y demanda, sino también a la arrolladora influencia a nivel global de los mercados financieros, en una compleja mezcla de barriles y especulación en el mercado de futuros. Con el estallido de la guerra en Irán, el mercado petrolero se ha convertido en un sofisticado y volátil bazar en el que los productores de petróleo buscan vender su mercancía al mejor postor. Si en la guerra de Ucrania era Europa la región que pujaba más fuerte por una energía escasa, en este caso son las economías asiáticas, ahora más desabastecidas por el bloqueo de Ormuz.