Mientras en TikTok el término ‘recession nails’ se convierte en carne de meme, en la calle las uñas XXL, afiladas y extravagantes pierden terreno frente a siluetas cortas, limpias y hasta desnudas. Expertos analizan el cambio
Por mucho que tu feed de Instagram se empeñe en resucitar el 2016, las uñas sobrecargadas, artificiales y extralargas viven sus horas más bajas. Su apogeo llegó en 2018, cuando Rosalía convirtió las siluetas afiladas y ornamentadas de El mal querer en un icono tan potente como su música. Hoy, la silueta se reduce y triunfan las manos relajadas en tonos lechosos, translúcidos o r...
osas apenas perceptibles, eso sí, repletas de anillos.
Los datos confirman el fenómeno. En su último informe Culture Report, la firma de análisis de tendencias Spate indica que las uñas de princesa suben y acumulan 2,1 millones de búsquedas, con un crecimiento interanual del 66,6% en su índice de popularidad, que combina datos de Google en Estados Unidos y visualizaciones en TikTok. Ranyechi Udemezue, analista senior de tendencias en Spate, las describe como uñas de longitud corta y forma squoval, cuadradas con bordes redondeados, inspiradas en las manicuras discretas asociadas con la realeza. El fenómeno no es aislado. En la sección de tendencias en TikTok del mismo informe, hashtags como #PinkNailDesign registran 857.670 visualizaciones semanales y crecimientos del 66% semana a semana, mientras que la estética balletcore, que acumula 797.400 búsquedas y un incremento del 49,8% interanual, refuerza la vuelta a lo delicado.






