La nueva titular de sala de Violencia contra la Mujer destaca el trabajo de los últimos años, aunque admite que el sistema “no es perfecto” y aboga por ir “más allá de las cifras”

En el despacho de María Eugenia Prendes hay silencio y mucho orden. Lo segundo tiene que ver con recolocar un espacio que ocupa desde mayo del pasado año, cuando fue nombrada fiscal de sala de Violencia contra la Mujer, y con la mudanza que llegará en pocos meses, a una nueva sede de la Fiscalía General del Estado. Prendes (Oviedo, 65 años) entró en la carrera fiscal en 1988. Primer destino: Sevilla. Estuvo allí dos años antes de pasar a San Sebastián, donde se especializó en justicia juvenil y de menores. Y en el 97 volvió a casa, a Asturias. En 2012 fue designada fiscal delegada de violencia en la autonomía y ahí trabajó hasta julio de 2024, cuando tomó posesión como fiscal superior de Ast...

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“Ni un año estuve”, recuerda. Y asegura que fue la única que, tras la salida de su antecesora, Teresa Peramato, la actual fiscal general del Estado, pidió ocupar la plaza de fiscal coordinadora de violencia machista, un cargo que “no es fácil”, pero “ha cambiado mucho en las dos últimas décadas”. Afirma que la evolución, sobre todo desde la Ley Integral contra la Violencia de Género, de 2004, es obvia, en la sociedad y en las instituciones: “Todos hemos ido aprendiendo, con la práctica de la ley, con el trabajo diario”. Un trabajo que, reconoce este 18 de marzo por la tarde en la primera entrevista que concede desde su nombramiento, a veces tiene grietas. En ese momento, 13 mujeres habían sido asesinadas por sus parejas desde que comenzó 2026. La lista se ha expandido este fin de semana con dos crímenes machistas. Un hombre asesinó a su expareja, de 42 años, en Zaragoza, y otro a su hija de tres años en Torrevieja.