El acuerdo en Extremadura sigue sin rematarse, mientras que los contactos en Castilla y León se inician este miércoles

El PP empezó la semana pasada con la dopamina por las nubes. Los populares habían logrado que Vox no llegase al 20% esperado en Castilla y León tras una campaña en la que Alberto Núñez Feijóo se había implicado mucho. Pero también después de que los ultras tumbasen por dos veces la investidura de María Guardiola en ...

Extremadura mientras tampoco avanzaban en un acuerdo en Aragón. El empuje de las urnas del 15 de marzo parecía presagiar que las negociaciones se acelerarían, creían en el PP. Pero, transcurridos ocho días, la formación de Santiago Abascal sigue haciendo esperar a los populares, a quienes además acusan de azuzar la rebelión de sus purgados. En Génova no entran al trapo de las incriminaciones, miden sus palabras con el fin de sellar los pactos y les reclaman que no alarguen más la agonía. “Pedimos a Vox que se vuelvan a sentar”, demandan fuentes de la cúpula del PP.

Feijóo puso a la extrema derecha el 1 de abril como plazo máximo para alcanzar un pacto sobre la candidata del PP extremeña, Guardiola, y sobre el aspirante aragonés, Jorge Azcón. El calendario corre pero los progresos caminan mucho más lentos. En Extremadura, el pacto está prácticamente hecho —a falta de perfilar las partidas económicas y los plazos de ejecución de las medidas— y el Partido Popular solo aguarda ya un sí en firme de Vox para hacer público el anuncio. Los ultras, sin embargo, mantienen el pulso y no se pronuncian todavía, bajo una estrategia que les permite diluir la decepción propia de los últimos comicios y bajar el alborozo de los populares.