Las herramientas de inteligencia artificial han llegado también a la vida parlamentaria, como ayuda en la investigación en incluso en la oratoria

Aitor Esteban toma la palabra. El diputado del PNV se dirige a Mariano Rajoy, candidato y presidente en funciones, con estas palabras: “Si bien me quieres, Juan, tus obras me lo dirán. Refrán que me he permitido personalizar para la ocasión, adaptándolo de la siguiente manera: Si bien me quieres, Mariano, da menos leña y más grano”. Es el debate de investidura en el Congreso de los Diputados, 27 de octubre de 2016, pasan las tres y media de la tarde y la sesión se acaba de reanudar después de un receso....

Cuando llega su turno, Rajoy responde con lo que se convierte ipso facto en un pedazo de la historia popular de esa Cámara: “Más leña y más grano. A mí lo único que se me ha ocurrido es: si quieres grano, Aitor, te dejaré mi tractor. Es lo único que se me ocurre a estas horas de la tarde. Es la diferencia entre pedir y que te den y la diferencia con currárselo, que es el tractor”, afirma, y desata las risas y aplausos del hemiciclo.

Este intercambio no fue elaborado a partir de inteligencia artificial (IA), pero un buen puñado de las intervenciones, respuestas o interpelaciones que escuchamos hoy en el Congreso sí se han apoyado en alguna de las nuevas herramientas disponibles, no solo para la búsqueda de datos, sino para la propia construcción del discurso. Esta tecnología avanzada, que se ha extendido ya en múltiples ámbitos de la vida, desde el académico hasta el cultural, no ha pasado de largo tampoco en la vida parlamentaria.