Un tercio de los pequeños empresarios rusos se plantea vender o cerrar sus negocios, según una encuesta de instituciones oficiales rusas

Bares y restaurantes sin clientes. Locales enormes que han sido vaciados hasta quedar solo sus paredes blancas en pleno centro de Moscú, algo inimaginable donde hasta hace algo más de un año los empresarios se pegaban por abrir una cafetería. La crisis económica golpea la...

capital rusa, donde el desgaste provocado por la guerra se nota en una ciudad cuyo himno era, hace mucho tiempo, “Moscú nunca duerme”.

La consultora de bienes raíces CMWP ha identificado al menos 125 cafeterías y restaurantes que cerraron en Moscú entre enero y febrero, el doble que sus datos de hace un año. En el cuarto trimestre de 2025 cayeron otros 183 establecimientos. Y será peor: la firma calcula que este año cerrará casi medio millar, superando incluso los 450 restaurantes perdidos en 2020 por la pandemia de coronavirus.

“Zakrítiye magazina”, “tienda cerrada”, en castellano, es uno de los carteles habituales en los grandes centros comerciales rusos. La última encuesta sobre las perspectivas de las pequeñas empresas de dos importantes instituciones estatales, la Fundación de Opinión Pública (FOM) y la Escuela Superior de Economía de la Universidad Nacional de Investigación (HSE), revela que un tercio de estos empresarios se ha planteado cerrar o vender su negocio en este arranque de año.