Tras la Casa Blanca y el Kennedy Center, el presidente amenaza con dejar su impronta en el principal aeródromo de la capital, cuyo pintoresco sistema de transporte de viajeros quiere fulminar

La primera sorpresa del visitante que debuta en Washington llega al bajar del avión en el aeropuerto de Dulles. ¿Qué son esos bichos que parecen sacados de La guerra de las Galaxias y transportan al viajero entre terminales? ...

Como el edificio principal del aeródromo, obra maestra de formas sinuosas, los diseñó el gran arquitecto Eero Saarinen y no son exactamente autobuses, sino una mezcla de vagones de tren, fingers sobre ruedas e ingenios hidráulicos. Se los conoce como movers, pero en realidad se llaman Transportes de Personas de Dulles o Salas Móviles de Dulles. Llevan funcionando 54 años, y al presidente de Estados Unidos, ay, no le gustan.

Así que un estudio de arquitectura ha propuesto cambiarles el nombre a Transportes Aéreos Directos; en inglés, Direct Jet Transports, denominación cuyas siglas coinciden con las de Donald J. Trump. Tal vez así sobrevivan, dada la afición del presidente a estampar su propio nombre a todo: desde el Kennedy Center hasta una nueva generación de buques de guerra o un instituto para la promoción de la paz.