Aquella banda ficticia creada por Damon Albarn y Jamie Hewlett hace 28 años, ha llegado mucho más lejos de lo que nadie imaginaba. Su nuevo álbum, ‘The Mountain’, explica por qué

Gorillaz empezó como un pasatiempo del líder de Blur, Damon Albarn (Londres, 57 años) y el ilustrador Jamie Hewlett (autor de la célebre serie de cómics Tank Girl, nacido en Gales tan solo 11 días después de Albarn). Fue en 1998, en pleno declive del britpop. Ambos compartían piso en Londres, establecieron una amistad entre artística y fiestera y decidieron crear un grupo de mentira cuyos integrantes fuesen unos personajes de dibujos animados.

Ha pasado más de un cuarto de siglo, y aquella broma se ha consolidado como una de las más más exitosas del planeta pop. Por cada disco de Blur se han vendido tres de Gorillaz. La broma también ha resultado visionaria. Abiertos desde el principio a las colaboraciones, el listado de vocalistas que han participado en sus discos es un quién es quién de la música contemporánea: de veteranas del rhythm and blues como Mavis Staples a Bad Bunny.

En The Mountain, noveno álbum de Gorillaz, participan Bizarrap, Omar Souleyman o Idles. También —tecnología mediante— iconos desparecidos Bobby Womack o Tony Allen. “La montaña a la que se refiere el título es una metáfora, una ubicación interior o una cumbre para encontrar la paz en esta locura, pero está abierta a las interpretaciones”, apuntan Albarn y Hewlett a coro por videollamada. Su complicidad se mantiene intacta.