Investigados los responsables del equipo interno de ética por filtrar información confidencial contra Espinosa de los Monteros

Vox está inmerso en una guerra sucia entre el equipo de Santiago Abascal y el grupo de disidentes que encabeza su exportavoz parlamentario Iván Espinosa de los Monteros, recrudecida tras las elecciones del pasado domingo en Castilla y León, donde los resultados del partido ultra no han cumplido las expectativas. Mientras desde la dirección se intenta descalificar a los críticos, acusándolos de ser marionetas del PP y atribuyéndoles presuntas corruptelas, estos denuncian graves irregularidades económicas y enriquecimiento del círculo de hierro de Abascal con los fondos públicos que recibe el partido.

Las filtraciones interesadas para deslegitimar al adversario han saltado ya de los digitales afines a la formación ultra a los juzgados: dos altos cargos de la sede central del partido han sido imputados por un presunto delito de revelación de secretos. Se trata de Juan de Dios Dávila, dirigente de Vox en Gipuzkoa, y Cristina Navarro, exsecretaria personal de Abascal. Ambos son los responsables del llamado Equipo de Cumplimiento Normativo del partido, que depende directamente del líder de la formación.