Los soldados que llegaron a la isla ártica en enero, tras la amenaza de Trump de tomar el territorio por la fuerza, llevaron explosivos y bolsas de plasma para hacer transfusiones de sangre en caso de combate
Cuando el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, amenazó en enero con tomar Groenlandia, que es territorio danés, “por las buenas o por las malas”, Dinamarca lo tomó en serio. Prueba de ello es que, cuando sus tropas llegaron a la isla ártica, llevaban consigo explosivos suficientes para dinamitar, entre otras cosas, las pistas de aterrizaje cerca de la capital, Nuuk, y de la antigua base aérea en Kangerlussuaq, al oeste de la isla. La medida tenía el objetivo de impedir el aterrizaje del ejército estadounidense en el territorio en caso de que Trump finalmente decidiera concretar su amenaza. Además, estaba pensada para aumentar el coste de la guerra para Washington de tomar la isla por la fuerza. Es lo que desvela este jueves la radiotelevisión pública danesa (DR).
La preparación del Gobierno danés consideró también la posibilidad de un combate directo. La carga de las tropas del país nórdico incluía bolsas de plasma para realizar transfusiones de sangre a posibles combatientes heridos. Son algunas de las evidencias que demuestran que Dinamarca tomó en serio la posibilidad de que su aliado de la OTAN pudiera atacar Groenlandia en cualquier momento.








