El informe de la Agencia de la Unión Europea sobre Drogas constata que se detecta más ketamina y cocaína en las alcantarillas, mientras baja el MDMA

La presencia de cocaína en las aguas residuales de Barcelona se triplicó en 2025 con respecto al año anterior, al tiempo que se duplicó en Lleida, según la Agencia de la Unión Europea sobre Drogas (EUDA, por sus siglas en inglés). En Santiago de Compostela su presencia aumentó un 65%. Por contra, cayó un 12% en Castellón. Son las ciudades españolas de las que el estudio ofrece datos junto a Granada, de la que no hay serie en el caso de esta sustancia. Así lo refleja un estudio publicado este miércoles por la red internacional de expertos en epidemiología del grupo europeo SCORE en asociación con EUDA, con sede en Lisboa, tras analizar 115 ciudades de 25 países (23 de la Unión Europea, Noruega y Turquía). En general, en el conjunto del continente, las concentraciones de ketamina y cocaína aumentaron en las aguas residuales europeas en 2025, pero la droga sintética MDMA presentó ese año un “marcado descenso”, según la EUDA.

En un comunicado, Lorraine Nolan, doctora y directora ejecutiva de la EUDA valora sobre el estudio: “Las aguas residuales de Europa cuentan la historia de un fenómeno de las drogas que está muy extendido, variado y en constante flujo”, y señala que el análisis de las aguas residuales permite “realizar un seguimiento temprano de los cambios para comprender mejor dónde se necesita atención y recursos y para fundamentar respuestas políticas y de salud pública basadas en datos contrastados en toda Europa”. Las seis drogas analizadas año tras año son el cannabis, la cocaína, el MDMA, la ketamina y las anfetaminas y metanfetaminas.