Un reconocimiento por parte de la comunidad internacional, como ha hecho Israel, desencadenaría una guerra civil
El reconocimiento por parte de Israel de Somalilandia como Estado independiente es una mala noticia, sobre todo para los ciudadanos de esa región del noroeste de Somalia. El Israel de Netanyahu muestra de nuevo una versión oportunista de las relaciones internacionales, dando pasos sin tener en cuenta sus consecuencias externas y solo las ventajas internas que puede extraer de ellas.
Es también un mal ejemplo para África después de la experiencia trágica de Sudán del Sur: lejos de traer una mejora en la gobernanza y la prosperidad del territorio, por ahora deja tras de sí un reguero de cientos de miles de muertos y millones de desplazados.
Somalilandia no posee instituciones fuertes; lo que existe es una voluntad de resolver los conflictos de manera pacífica que dura desde principios de la década de los noventa del siglo pasado. Entonces, los clanes principales de una gran parte del territorio se conjuraron para evitar caer en el caos del centro y sur de Somalia. Además, el último presidente de Somalia antes del desmembramiento del país, Siad Barre, bombardeó Hargeisa, la capital de Somalilandia, y sembró un sentimiento de afrenta que unió las discusiones.






