La campaña de arrestos en los estados árabes de la región, que incluye a decenas de extranjeros, se produce en medio de esfuerzos por contener la crisis y su impacto reputacional
Tan pronto como Irán comenzó a golpear a sus vecinos árabes del Golfo Pérsico en respuesta a la ofensiva de Estados Unidos e Israel contra la República Islámica, el pasado 28 de febrero, fotos y vídeos de los ataques empezaron a circular ampliamente en las redes sociales. Algunas de las grabaciones mostraban escenas dramáticas de impactos de misiles y drones, incendios en hoteles y zonas residenciales provocados por interceptaciones aéreas, y densas columnas de humo elevándose sobre infraestructuras críticas como puertos, refinerías y aeropuertos.
Para los Estados árabes del Golfo, los ataques han agrietado la imagen de oasis de estabilidad que habían cultivado durante años para atraer negocios y turismo. Ante esta situación, y en un aparente intento de ejercer mayor control sobre los acontecimientos, las autoridades de la región han arrestado en los últimos días a cientos de personas por difundir o poseer imágenes de ataques iraníes, criticar su gestión de la crisis, o burlarse de la situación, según un recuento de este medio basado en comunicados oficiales y registros de grupos de derechos humanos.








