La selección compite frente a un rival que no pierde un partido desde hace 20 años

Estados Unidos viajó a Puerto Rico sin mucha tensión. En la maleta ya llevaba el billete para el Mundial de Berlín y, en el horizonte, con Francia, un rival de su talla en los últimos Juegos, lejos de la isla, su interés era probar a su nueva generación de estrellas —Caitlin Clark, Angel Reese y Paige Bueckers— y esperar a ver si aparecía un sparring capaz de aguantarle el tipo unos cuantos minutos. Antes de la irrupción de España en su camino, con victorias muy sobradas en cada encuentro, las jugadoras se entretenían como podían, y Caitlin Clark, la mujer que ha iniciado una revolución en su deporte, primero desde la NCAA, y después en la WNBA, suspiraba por girarse un día y ver en la grada del Coliseo al boricua Bad Bunny. La jugadora de Indiana Fever ha contado que lo primero que hizo fue buscar si había alguna posibilidad de ver un concierto de Benito Martínez Ocasio, la estrella indiscutible de la última Superbowl, pero no había. Su mayor entretenimiento iba a ser medirse a una selección con otra base irreverente, Iyana Martín, y una pívot que aspira al número uno o dos del próximo draft de la WNBA, Awa Fam. Las dos estuvieron bien presentes en este duelo sin nada en juego, pero Estados Unidos, invicta desde 2006, venció con autoridad en uno de esos duelos que las jugadoras españolas no olvidarán.