Rachel Reeves viaja a Madrid este miércoles para reunirse con Carlos Cuerpo en la primera edición de Diálogo Comercial entre ambos países
También de la penuria puede surgir coraje. El Gobierno laborista del Reino Unido, empeñado en impulsar un crecimiento económico que se le resiste y amenazado en las urnas por la sombra de la ultraderecha, ya no tiene miedo a resucitar los fantasmas del Brexit. La ministra de Economía, Rachel Reeves, ha defendido este martes la necesidad de un mayor alineamiento de las normas comerciales británicas con las de Bruselas, una idea que ha sido durante estos años la bestia negra de los euroescépticos conservadores. Para ellos, acompasar la regulación nacional con la del bloque económico del que más dependen las empresas del Reino Unido era una muestra de vasallaje y renuncia a la soberanía.
“Ningún acuerdo comercial con una nación individual puede superar en importancia a la relación que tenemos con un bloque con el que compartimos incluso una frontera terrestre [en referencia a la frontera entre las dos Irlandas], cuyas cadenas de suministro y las nuestras están tan interconectadas, y que supone más de la mitad de nuestro comercio internacional”, explicaba Reeves durante una conferencia en la londinense escuela de negocios Bayes.










