La entidad analiza 25 estaciones de calidad del aire con los criterios de la nueva directiva europea y pide al Estado obligar a reubicarlas
Las estaciones que miden la contaminación atmosférica en las urbes son fundamentales para conocer qué aire respira la población y para tomar medidas que reduzcan las fuentes de polución. Una nueva normativa europea exige que aquellos medidores centrados en el tráfico urbano se sitúen en los puntos con más paso de vehículos, pero tres cuartas partes de ellos —pertenecientes a ayuntamientos y comunidades— no lo cumplen, una manera de ocultar la polución real y hacer que los ciudadanos piensen que respiran un aire mejor del que tienen. Así lo explica un informe de Ecologistas en Acción presentado este martes, que analiza 25 estaciones de calidad del aire en otras tantas ciudades con los criterios de la nueva directiva europea y concluye que tres de cada cuatro medidores están mal ubicados. La entidad pide al Estado que obligue a las administraciones a reubicarlas en un año.
“En la década de los 2000 había un incumplimiento generalizado de los niveles de contaminación atmosférica en todas las ciudades grandes y medianas españolas, por lo que comunidades y ayuntamientos optaron por solucionar ese problema de salud pública reubicando las estaciones más conflictivas en lugares con menos polución, una manera de esconder la contaminación”, explica a EL PAÍS Miguel Ángel Ceballos, portavoz de Ecologistas y autor principal del informe.






