Una coctelería convierte fotografías callejeras tomadas entre 1897 y 1990 en una carta de bebidas que retrata el Dublín popular
A pocos pasos de Grafton Street, en pleno centro de Dublín, el Hotel The Westbury lleva décadas siendo uno de los grandes puntos de encuentro de la ciudad. Inaugurado en 1955 por la familia Wren y hoy parte de The Doyle Collection, ha sido testigo de buena parte de la vida cultural y social de la capital irlandesa. Artistas, escritores, políticos y viajeros han pasad...
o por sus salones, convirtiéndolo en uno de los espacios más emblemáticos de la hospitalidad de la ciudad.
En su interior se encuentra The Sidecar, una coctelería elegante y tranquila. El espacio mantiene el aire de los grandes bares de hotel europeos. La barra, bien iluminada, convive con grandes butacas y mesas bajas que invitan a que las conversaciones se alarguen sin prisa. El servicio, uniformado con un aire clásico, es atento y discreto, mientras la música acompaña sin imponerse. Todo parece pensado para que la experiencia fluya con naturalidad, pese al carácter solemne y clásico del espacio.
Pero lo que realmente distingue a The Sidecar no es solo su ambiente o su ejecución técnica, sino la manera en que ha convertido la coctelería en una forma de narrar la ciudad.







