Al menos cinco prisioneros siguen incomunicados en las prisiones de El Salvador en el aniversario de la inédita expulsión de supuestos pandilleros ordenada por el presidente republicano
El 15 de marzo, Herbert Sigarán cumplió 51 años. Pero en su casa de Dallas nadie celebró. Su esposa, Karla, le consultó unos días antes si quería por lo menos un pastel. Él contestó sin ganas, pero categórico. “No, no. Yo no quiero nada. Yo lo único que quiero es saber de mi hijo. Ya va a ser un año desde que se lo llevaron”. ...
Su hijo es Brandon Sigarán, deportado por el Gobierno de Donald Trump el 15 de marzo de 2025 a El Salvador junto con más de 250 venezolanos, todos acusados sin pruebas de ser pandilleros. Fueron enviados pese a una orden judicial de emergencia emitida cuando ya estaban volando, en lo que se convirtió en el primer gran escándalo de la política migratoria implementada por el republicano en su segundo mandato. Una vez en el país centroamericano, fueron inmediatamente internados en la cárcel de máxima seguridad del presidente Nayib Bukele, conocida como el Cecot (Centro de Confinamiento del Terrorismo). Durante semanas no se supo nada de ellos y fueron declarados víctimas de una instancia de desaparición forzada masiva por Human Rights Watch.






