La confirmación de las conversaciones con Estados Unidos se produce en medio de la parálisis de la actividad de la isla por la falta de combustible

Con apagones constantes, al borde del colapso y con un régimen abrazado a la retórica de la resistencia. Así es como Cuba ha recibido la confirmación de que las autoridades del régimen están negociando con Estados Unidos. El país, drenado por la pobreza de años y la visible escasez de combustible que ha ido paralizando la vida día tras día, apenas acaba de recuperarse del corte masivo de electricidad de la semana pasada, cuando seis millones de las 8,9 personas que viven en la isla quedaron incomunicadas, y por momentos sin gas, radio ni televisión. Una ...

Cuba de calles vacías de coches y de hogueras de quemar la basura acumulada esperaba un cambio. Este viernes el presidente, Miguel Díaz-Canel, tuvo que admitir lo que los cubanos ya sabían, que la “madeja de adversidad” que atraviesan es insostenible.

El asedio petrolero al que Trump ha sometido a la isla desde el 29 de enero ha terminado por asfixiar la maltrecha economía del país. Cada día sin combustible suma calamidades a la lucha diaria por la supervivencia de los cubanos. Las colas para conseguir gasolina racionada, el afán por almacenar alimentos no perecederos, la falta de efectivo en los bancos, los hospitales en servicios mínimos, las farmacias vacías, las universidades cerradas, las expresiones de desesperación, el ‘esto no aguanta más’. Los pronósticos, la incertidumbre, el qué vamos a comer hoy mientras el régimen apela a la creatividad y la resistencia. Todo eso se veía ya hace tres semanas en La Habana y solo ha ido a peor. En los últimos días, los cacerolazos nocturnos y las asambleas universitarias empezaron a dar forma pública al hartazgo de la ciudadanía.