El alcalde de Béziers, fundador de Reporteros sin Fronteras y estrella mediática, es un verso suelto ideológico que arrasa con sus postulados ultra contra la inmigración irregular a días de las elecciones municipales en Francia

Badia y Fatima charlan en la escalera del teatro de Béziers (34.500 habitantes) mientras la hija de una de ellas trastea con el móvil. Una marroquí, la otra argelina. Solo una lleva el velo. Es ramadán. Y también la semana blanca escolar. Ayuno y vacaciones intermedias. Dos acontecimientos que entrelazan el Islam y el sistema educativo laico y republicano francés, que en los últimos años ha dado muestras de fricción en esa convivencia democrática. Fatima lleva cuatro años en B...

éziers, la ciudad más antigua de Francia, una de las más pobres y, también, más inclinadas a la derecha. “¿El alcalde? Es un tío genial. Me encanta lo que ha hecho en la ciudad. Y además es de Orán, como yo". ¿Y qué me dices su posición sobre la inmigración? “Uy, no me hagas hablar de política”.

La charla define bien la frontera, a veces contradictoria, a menudo metafórica de muchos de los resortes sociales franceses, en la que transita la carrera política y la vida de Robert Ménard (Orán, 72 años). Una de las figuras más radicales en cuestiones migratorias de Francia, es famoso por negarse a casar, incumpliendo la ley, a una pareja mixta al considerar que pesaba una orden de expulsión sobre uno de los dos contrayentes. Un gesto aplaudido por parte de la derecha luego, como el ministro del Interior, Bruno Retailleau. La fiscalía abrió una investigación por ello.