Los Gobiernos de España y Francia inauguran una exposición que recuerda el legado de La Nueve: “Los principios del derecho internacional y los valores surgidos tras la II Guerra Mundial”

Miguel Campos Delgado era un panadero canario de 24 años cuando estalló la Guerra Civil. La denuncia de un vecino que aprovechó el conflicto para saldar una riña anterior lo llevó a la cárcel, después a un campo de concentración en Rota (Cádiz); a un batallón de trabajo en Marruecos... Allí consiguió escapar y pasar a territorio francés, para, finalmente, ingresar en las Fuerzas Francesas Libres, donde fue destinado a la novena compañía, conocida como La Nueve. El 25 de agosto de 1944, Campos era uno de los españoles que, tras participar en varios combates contra los nazis, recorrió triunfante los Campos Elíseos del París liberado. Aquel hombre corriente nacido en el pueblo tinerfeño de Güímar que no mucho tiempo atrás había decidido ganarse el pan haciéndolo era ya un valiente soldado herido y condecorado.

El ministro de Política Territorial y Memoria Democrática, Ángel Víctor Torres, quiso empezar por el recuerdo orgulloso a su paisano el discurso de inauguración de la exposición sobre La Nueve que acogen desde este martes y hasta julio los jardines del Campo del Moro, en Madrid. “Su hija, María Teresa, ha vivido con la pena de que su madre falleciera sin saber que su marido había sido un héroe”. “Conocer a los protagonistas de La Nueve, recorrer sus vidas, entender por qué lucharon”, añadió, “nos proporciona herramientas de incalculable valor para afrontar el momento actual, cuando parece que se han roto los principios del derecho internacional y los valores surgidos tras la Segunda Guerra Mundial. Hoy celebramos aquí la victoria que allanó la senda hacia un mundo con nuevas reglas al germinar la semilla del pacifismo como el único camino posible para la supervivencia de la humanidad”, declaró, en alusión al rechazo del Gobierno a la guerra de EEUU en Irán.