Una asistente de la madre asegura que los niños relataban agresiones del padre, y una trabajadora social afirma que nunca vio nada y que el hijo menor ahora está “feliz” en Cerdeña

El juicio que se está celebrando en Cagliari, Cerdeña, contra Francesco Arcuri, la expareja de Juana Rivas, por presuntos malos tratos a los dos hijos de ambos ha proseguido este jueves con la declaración de cinco testigos de la fiscalía, todas mujeres. Trabajadoras sociales, pediatras y psicólogas que han tratado con la familia estos años en algún momento y han contado su impresión sobre si las acusaciones son creíbles o no. Tres han sido testigos menos relevantes y neutros a efectos del proceso, porque no han aportado datos de peso o no recordaban con precisión los hechos, mientras que las otras dos han dado testimonios opuestos, señalan fuentes jurídicas.

Una representante de una asociación contra la violencia de género, Bruna Biondo, que acompañó a Rivas cuando iba los fines de semana a Italia a visitar a sus hijos, ha dado argumentos a la acusación, al afirmar que los niños relataban agresiones del padre y tenían miedo de volver con él. Por el contrario, Ivana Napoli, trabajadora social de Carloforte, el municipio sardo donde reside Arcuri y vive con el hijo menor, Daniel, ha prestado un testimonio más favorable a la defensa, pues asegura que nunca ha percibido nada. Sobre la actual situación del pequeño, de 12 años, que el pasado verano fue entregado de nuevo al padre tras retenerlo Juana Rivas en España, asegura que está “feliz” y no desea volver con su madre, informa EFE.