Madrid (EFE).- Este jueves se cumplen 40 años del referéndum de la OTAN en el que los ciudadanos acudieron a las urnas para resolver un dilema que dividía al país. Cuatro décadas después el debate no solo sigue vivo sino que ha colocado a España en el punto de mira de un Donald Trump que no ceja en sus exigencias para que incremente su gasto en defensa.
La tensión ha escalado con la postura del Gobierno de Pedro Sánchez contraria a la guerra de Irán que le ha llevado a negar a Estados Unidos el uso de las bases de Rota (Cádiz) y Morón de la Frontera (Sevilla) para llevar a cabo sus ataques contra ese país. El presidente estadounidense ha vuelto a poner al ejecutivo en el disparadero de sus críticas y amenazas.
Firme frente a las presiones
España ya mantenía un pulso con Estados Unidos desde la cumbre de la OTAN de La Haya, celebrada en junio de 2025, al negarse a alcanzar el 5 % del PIB en gasto militar solicitado por la Alianza y mantener su compromiso de limitarlo al 2,1 % por razones de sostenibilidad fiscal y gasto social.
Donald Trump ya amenazó entonces con imponer aranceles comerciales e incluso sugirió que España no juega en equipo, cuestionando su continuidad en el esquema de seguridad si no se cumplen sus exigencias de llegar al 5 % del PIB en gasto militar.






