Una calle pavimentada con revestimiento dorado y más de mil comercios opulentos conforman el proyecto del emirato para el barrio de Deira, si bien la guerra de Irán amenaza las previsiones del régimen

Muchos exploradores intentaron confirmar durante siglos la leyenda de El Dorado, aventurándose en incursiones a ninguna parte, desde la convicción de que esa ciudad secreta construida en oro se mantenía escondida en algún lugar de Sudamérica. Con la esperanza de motivar una peregrinación aún mayor (y que, a poder ser, los nuevos aventureros salgan de casa ya con dinero y muchas ganas de gastarlo), a finales de enero, Dubái, la ciudad más poblada de Emiratos Árabes Unidos, anunció a bombo y platillo

dtm="">la construcción de un Distrito de Oro, como se ha bautizado a un proyecto que, además de contar con un plan para alojar más de mil comercios minoristas y marcas de lujo del más alto nivel, se prevé que contenga, a modo de atracción turística, toda una calle revestida del metal precioso, la primera del mundo.

Dubái, que cuenta con cerca de cuatro millones de habitantes –alrededor del 90% extranjeros–, planea así la transformación de su popular zoco del oro, mercado que data de los años cuarenta del siglo pasado, en el barrio de Deira. De la mano de la promotora Ithra Dubai, no se ha detallado aún para qué fecha se estima la inauguración de la calle dorada. El régimen ya instaló en 2018 en el centro de Dubái un marco de oro de 150 metros de altura por 93 en horizontal, que permite mirar y tomar fotos en dos perspectivas: una enmarcando Deira y otros lugares del norte, en representación de la Dubái tradicional, y otra enmarcando el sur, la Dubái del futuro que se extiende a lo largo de la carretera del Jeque Zayed con sus impresionantes rascacielos, liderados por el Burj Khalifa –o Torre Jalifa–, el más alto del mundo (828 metros).