Trump ha puesto a las fuerzas armadas al servicio de sus intereses privados

La malograda Megalópolis del genial Francis Ford Coppola especulaba sobre las potenciales similitudes que tendría que la caída de la República Estadounidense con la de la Republica Romana, incluyendo el papel que los políticos populistas, con su natural predisposición a cruzar rubicones. Lamentablemente, en 2026, el presidente Donald Trump se ha saltado la única línea roja que parecía autoimponerse, su Rubicón particular, y que afortunadamente limitaba la volatilidad de sus decisiones. Ya que su deshonestidad —también llamada carácter transaccional— era hasta ahora compatible con una fidelidad numantina a sus promesas electorales, verdaderos compromisos con sus votantes, más allá de l...

a cuestionable lógica social y económica de las mismas.

Prometió, y cumplió, aranceles, endurecimiento de la política migratoria, bajadas de impuestos o el abandono de la lucha contra el cambio climático. Pero también, de forma reiterada, aseguró a su base electoral MAGA que no habría intervenciones militares exteriores, como las que protagonizaron sus predecesores, para salvaguardar tanto las vidas de los soldados estadounidenses, como el bolsillo de su ciudadanía, por ejemplo, cuando fueran a llenar los depósitos de gasolina.