Este miércoles concluye el juicio contra los progenitores, que se enfrentan a penas de 25 años, mientras que la defensa pide su absolución
La defensa del matrimonio que mantuvo encerrados a sus tres hijos durante casi cuatro años en una vivienda situada a las afueras de Oviedo alega que no existió una detención ilegal de los menores, sino que fue un aislamiento voluntario por el “miedo insuperable” que sentían los padres tras enfermar de coronavirus. Así lo ha dicho Javier Muñoz, uno de los abogados defensores del matrimonio, a la entrada de la segunda y última sesión del juicio que se celebra a puerta cerrada en la Audiencia Provincial de Oviedo.
En declaraciones a los periodistas, la defensa del matrimonio ha rechazado que se aplique la “etiqueta estigmatizante” de la casa de los horrores, como fue bautizada por los medios de comunicación, porque a su juicio esa situación no existe.
“Aquí lo que habido es una familia con comportamiento disfuncional, con un comportamiento anómalo, pero, desde luego, no criminal”, ha apuntado el abogado tras señalar que se trata de una familia extranjera que “no conoce el idioma y que decide autoconfinarse y educar a sus hijos en casa”.
Según el abogado de la madre, los padres crearon una “célula en la que vivieron aislados, si bien no ha habido ningún tipo de detención ilegal de los menores, dado que estos tenían la libertad de deambular por el hogar”. Todo ello provocado por un “miedo insuperable e irracional tras haber estado enfermos durante bastante tiempo, por lo que no pudieron regularizar su situación en España”.






