El francés, muy preocupado por trabajar la mente, se convierte en una pieza estable del Real Madrid tras resistir a los pitos del Bernabéu

Aurélien Tchouaméni llegó al Real Madrid en el verano de 2022 con un psicólogo deportivo personal, y un cuaderno debajo del brazo para anotar las frases que le inspiraban, lo que aprendía por el camino y los objetivos pendientes. Era uno de esos futbolistas —tampoco tantos en ese momento— que visibilizaba la importancia de la mente en todo lo que ocurre en el césped. Un asunto, al final, clave para explicar la trayectoria de este pivote francés que, pese a que no ha resuelto los problemas de fondo del centro del campo del equipo para construir fútbol, sí se ha mostrado como una de las piezas más estables para apagar fuegos. Su personalidad a la hora de manejarse en un conjunto inconstante por vicio o naturaleza le ha hecho ganar peso en el último año en un cuadro que este miércoles recibe al Manchester City en la ida de los octavos de la Champions (21.00, Movistar). Su misión será ayudar a mantener el buque a flote y cuidarse de no ver una amarilla para no perderse la vuelta (igual que Vinicius y Huijsen).

Mucho antes de que el Bernabéu se levantara contra sus jugadores, a Tchouaméni (26 años) ya le había caído la gran bronca. Primero contra el Milan, en noviembre de 2024, cuando las dudas empezaban a echar raíces en el Madrid, y especialmente en una cita copera de enero de 2025 ante el Celta. Quizá, la noche que le sirvió para hacer palanca. “Lo que no te mata…”, escribió ese día en sus redes. Señalado por el público tras otro batacazo frente al Barcelona (5-2 en la final de la Supercopa), no dejó de pedir la pelota (fue el madridista que más intervino, 117 veces) mientras el empedrado no le perdonaba ni una. “Mirando atrás, estoy seguro de que fue un momento importante en mi carrera que me permitió dar un paso adelante”, reconocía hace tres meses en L’Equipe, donde aseguró también que aquel episodio le había valido para ganarse el reconocimiento del vestuario. En los últimos pitos al equipo, sin embargo, él ha salido bastante bien parado dentro de un ambiente general de revuelta popular.