Santiago Abascal ha acusado a la izquierda de “relativizar la violencia” contra su partido y de usar la palabra “fascista” para justificar agresiones
José María Cermeño, concejal del PSOE en Aranjuez, ha entrado este martes al consistorio de ese municipio madrileño a primera hora de la mañana y ha entregado su acta. Lo hace 18 días después de que
voz-de-vox-entregara-su-acta-este-martes.html" data-link-track-dtm="">lanzara un vaso de café a la cabeza del concejal de Desarrollo Tecnológico y portavoz de Vox, David Esteban Fernández. Desde el 20 de febrero pasado, cuando ocurrió la agresión en medio de una comisión informativa municipal, se ha mantenido el trabajo de los grupos políticos en el ayuntamiento con relativa normalidad, pero esa paz se rompió este lunes cuando Fernández interpuso una denuncia frente a la Policía Nacional de Aranjuez en la que acusa a Cermeño de hasta cinco delitos, entre ellos, atentado contra la autoridad pública y delito de odio por haberlo llamado “fascista”.
La situación ha ido escalando y, esta mañana, el líder nacional del Vox, Santiago Abascal, ha acusado a los socialistas de “relativizar la violencia” contra su partido. En medio de una visita a Astorga (Castilla y León) dijo a la prensa que en actos de su partido se ha atacado a la gente “con adoquines y con tuercas” y que “ha habido diputados nacionales heridos”, e incluso “familias con niños agredidas”. “Algunos que nos llaman fascistas”, ha dicho, no lo hacen “para insultarnos porque lo seamos”, sino “para poder atacarnos, para que se nos pueda agredir”.






