El nuevo libro de la argentina Fernanda García Lao es una narración futurista que sirve de metáfora para imaginar hacia dónde va el mundo
El libro empieza con una advertencia: “Saturno fue una estación Ferroviaria del Partido de Guaraní, provincia de Buenos Aires, deshabilitada en 1977, por orden del ministro de obras y servicios públicos de la dictadura cívico militar. Desde entonces, pescadores y vecinos de la zona narraron encuentros con esferas danzantes y huellas que amanecían sin dueño. Lo atribuyeron a actividad extraterrestre”. Una zona, despoblada, alejada del todo y en la que sus habitantes deben buscar una salida terrenal… celestial o alienígena....
Tras situarnos geográficamente, empieza la novela, cuyos protagonistas son dos hermanos en un viejo coche de regreso del entierro del tercero de ellos. Al poco de iniciar el viaje pierden el gato que el fallecido tenía y que habían decidido quedarse para recordarlo. Se detienen entonces en el hotel Tiānqìa, a medio camino de sus casas, para tratar de encontrarlo.
En ese hotel, de nombre chino y arquitectura inverosímil, coinciden con otros huéspedes con los que se rompen las dimensiones temporales, hablan de ovnis, y conviven con la corrupción y el engaño. Al mismo tiempo, la autora saca a la luz las miserias familiares de los protagonistas, miserias que, tal vez, pueden generalizarse, dudas, miedos, críticas... Todo ello, con una prosa, que por momentos acerca al lector a través de la descripción de acotaciones teatrales, puestas como epígrafes de los capítulos, divididos en tres grandes bloques, y que te sitúan en las distintas sensaciones a las que pueden transportarte los cinco sentidos y te hacen sentir, en cada una de sus frases, a través de cada una de las palabras, una sensación que antecede lo explicado.






